viernes, 13 de mayo de 2011

MARCO CONCEPTUAL

En efecto, las ventajas del intercambio entre las naciones y la mayor eficiencia productiva no han generado hasta ahora beneficios para todos, como era de esperar. Y aunque resulta prematuro hacer un balance de la situación, está claro que para algunos los cambios han traído un creciente bienestar, en términos de riqueza y oportunidades, en tanto que para otros han significado una mayor exclusión social que se manifiesta en pobreza, desempleo, subempleo y discriminación. Esta dualidad de efectos parece ser el precio de la ruptura del antiguo modelo de desarrollo de las naciones, caracterizado por economías ,estables y protegidas con un Estado Protector de lento crecimiento y la transición hacia economías de mercado más abiertas y dinámicas aunque inestables.
Pero sea para bien o para mal, no hay duda que en el marco del nuevo escenario se hace difícil conciliar los ideales sociales de eficiencia y equidad, competencia y cooperación, libertad individual y solidaridad. Sobre todo porque el Estado, en muchos países, ha tenido que reducir su papel benefactor como consecuencia de restricciones financieras y la necesidad de disminuir las cargas tributarias en la economía, especialmente las que pesan sobre el sector productivo que debe competir en los mercados internacionales. Así, el creciente individualismo que suele acompañar a un ambiente de competencia enconada, por una parte, y el debilitamiento del Estado Benefactor, por otra, han desgastado, en muchos lugares las redes sociales de apoyo a los sectores más pobres de la población, para esto existen muchos postulados positivos y negativos que se defienden y se oponen a la gran teoría basada en globalización.


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